Tras finalizar sus estudios, Jérémie se incorporó rápidamente al mundo laboral.
Y, como muchos jóvenes adultos, deseaba independizarse y vivir sin sus padres.
Pero muy pronto nos encontramos con una dificultad importante: las soluciones tradicionales de apoyo a la discapacidad no se correspondían en absoluto con la vida de un joven activo, rodeado de amigos, que trabajaba y simplemente quería vivir como cualquier otra persona de su edad.
Faltaba algo esencial: el vínculo humano.
Y entonces, durante un viaje a Níger, un encuentro lo cambió todo.
Conocimos a Adamou, un estudiante nigerino que soñaba con continuar sus estudios en París, pero que no encontraba alojamiento.
Le propusimos entonces venir a vivir con nosotros.
Muy pronto comprendimos que aquella organización funcionaba extraordinariamente bien. Adamou aportaba ayuda en la vida cotidiana de Jérémie, pero, sobre todo, aportaba presencia humana, amistad y una vida compartida.
Sin saberlo, estábamos sentando las bases de lo que años más tarde se convertiría en la vivienda inclusiva compartida de Fraterni’Team.
Algunos años después, tomamos una decisión un poco loca: dejar nuestro apartamento a Jérémie para que pudiera vivir allí con otros jóvenes compañeros de piso.
La idea era sencilla: ofrecer habitaciones con un alquiler solidario a estudiantes o jóvenes trabajadores con dificultades para encontrar alojamiento en París, a cambio de dedicar una parte de su tiempo al acompañamiento y a compartir la vida cotidiana con Jérémie.
Y muy pronto, aquella vivienda compartida se convirtió en mucho más que un simple lugar donde vivir.
Llegaron estudiantes, algunos se marcharon y otros se unieron a la aventura.
Después, en 2024, la llegada de Houdaifi, hijo de Adamou, dio una nueva dimensión al proyecto.
Poco a poco, pasamos de una simple vivienda compartida entre jóvenes… a una auténtica familia elegida.
Hoy, Fraterni’Team continúa evolucionando al ritmo de la vida, de los encuentros y de las historias humanas que se construyen en ella cada día.













