El deporte ocupa un lugar esencial en la vida de Jérémie desde hace muchos años.
En su libro De pie en mi cabeza, llega incluso a afirmar una frase muy poderosa:
« El deporte me salvó la vida. »
Y nosotros creemos que es profundamente cierto.
En el ámbito médico, a menudo se habla de lo que la enfermedad hace perder: la capacidad de caminar, la autonomía o determinadas capacidades físicas.
En el deporte, en cambio, se habla de progresión, de objetivos, de entrenamiento y de futuro.
Jérémie comenzó a practicar musculación siendo muy joven, inicialmente por razones médicas, para fortalecer su espalda y limitar los efectos de la escoliosis asociada a su enfermedad.
Pero poco a poco, el gimnasio se convirtió en mucho más que un lugar de entrenamiento.
Se transformó en un verdadero espacio de vida, amistad y encuentros.
El deporte le permitió mantener una rutina, una disciplina, pero también conservar una vida social muy rica.
Más tarde nació otra aventura: las carreras en joëlette.
Todo comenzó cuando un amigo del gimnasio vio un maratón en el que participaba una joëlette —una silla todoterreno de carrera guiada y transportada por varios corredores—.
Entonces le dijo a Jérémie:
« El próximo maratón que corra, lo correré contigo. »
Muy pronto se formó un equipo a su alrededor.
Hoy, este grupo de corredores, Los Furiosos, participa regularmente junto a Jérémie en carreras, trails, pruebas de 10 kilómetros y maratones.
Pero más allá del rendimiento deportivo, estas carreras tienen sobre todo una enorme dimensión humana.
Los corredores descubren de forma concreta la discapacidad: cómo ayudar, cómo adaptarse, cómo comunicarse de otra manera y cómo trabajar en equipo.
Y poco a poco, las miradas cambian.
Ya no se ve únicamente a una persona con discapacidad.
Se ve a un deportista, a un compañero de equipo, a un amigo.
El deporte se ha convertido así en uno de los pilares de Fraterni’Team y en una magnífica manera de demostrar lo que significa la inclusión en acción.
Ya hay numerosas carreras previstas para los próximos meses, y la aventura continúa…













